Los Ciriales de la Mortaja

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La Hermandad de la Sagrada Mortaja es una de las hermandades que procesionan en la Semana Santa, donde podemos ver algunos aspectos característicos que la hacen única.

Uno de los personajes que podemos contemplar es la figura del muñidor, única cofradía que representa a éste personaje y que tiene su función, pero de la que hablaremos en otro momento.

Otra característica única en ésta cofradía son los dieciocho ciriales que anteceden al paso del misterio del Sagrado Descendimiento de la Cruz.

Sobre los dieciocho ciriales existen varias versiones, unas más creíbles que otras, pero ninguna demostrada.

La primera versión nos remonta hasta la época de la Reconquista del Rey Fernando III el Santo, donde parece ser que hubo inicialmente dieciocho oficios ó escribanías en la ciudad de Sevilla, aunque posteriormente pasó a ser veinticuatro. Esto unido a la relación secular que tiene la hermandad con el gremio de escribanos, hace que tome forma ésta hipótesis, aunque la hermandad no tiene datos para confirmarla.

La segunda teoría nos lleva también a una relación estrecha de la hermandad con el Colegio de Notarios de Sevilla, el cual, estaba compuesto siglos atrás por dieciocho miembros.

La tercera hipótesis es la existencia en la priostía de la hermandad de dos ciriales de pequeño tamaño conocidos familiarmente como “las escobas”. Estos ciriales proceden del siglo pasado de la Iglesia de Santa Marina, aunque es posible que hubieran más de dos. Durante la estación de penitencia, los ciriales eran portados por niños del cercano Hospicio de San Luis. Estos pequeños monaguillos, debido al horario y recorrido de la cofradía, eran sacados de la procesión antes de que terminase, por lo que es posible que llevaran un número elevado de ciriales en el cortejo para no quedarse sin luz por el camino.

La última de las versiones, la más conocida y la más romántica a la vez, es la teoría de que fueron el número de personas que acompañaron en el entierro de Cristo en su traslado al Santo Sepulcro. Esta circunstancia no aparece en ninguno de los Evangelios, por lo que, aunque es la que Sevilla ha tomado como verdadera, es bastante improbable, ya que ¿quiénes son esos dieciocho personajes que acompañan a Jesús?

Si contamos a los doce apóstoles de Jesús, aunque Judas Iscariote, es imposible que fuera, ya que se ahorcó antes de la muerte de Jesús, nos quedaría once personajes. Contamos a la Virgen María, su madre, que seguro acompañaría al cuerpo yacente de su hijo, a José de Arimatea, judío que pertenecía al Sanedrín y que solicitó a Poncio Pilatos el cuerpo sin vida para poder enterrarlo en una tumba de su propiedad como manda la ley judía, la cual, a diferencia de la costumbre romana, no se podía dejar el cuerpo sin enterrar, aunque fuese de noche, como así sucedió, ya que al día siguiente era sábado y los judíos celebran el Sabbat. Ya vamos por trece los personajes. Nicodemos también es probable que acompañara también al séquito mortuorio y las tres Marías (María Magdalena, María Cleofás y María Salomé), hacen que sumen diecisiete personas. Pero, ¿quién es el número dieciocho? Aquí aparece y de hecho lo vemos representado en el misterio del Santísimo Cristo de la Caridad en su Traslado al Sepulcro, de la hermandad de Santa Marta a precisamente a ella como el personaje número dieciocho. Lo que no se sostiene en ésta bonita historia es la presencia de los discípulos, ya que en los Evangelios, no aparecen más a partir del momento en que Jesús es apresado, salvo Juan, que aparece al lado de la Virgen María al pie de la Cruz. Tal vez y es muy probable que Juan fuese al entierro de Jesús pero aún así no cuadran los dieciocho personajes que éste romántico relato, que creemos todos los sevillanos.

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