La Macarena retransmitirá la Santa Misa a las 20 horas

La Hermandad de la Macarena ofrecerá en streaming todos los días (de lunes a sábado) la misa de las 20:00 horas, que se celebrará en la Basílica a puerta cerrada. Además, a partir de hoy miércoles, volverá a ofrecer una señal en directo desde el interior de la Basílica para que hermanos y devotos puedan ver a la Virgen de la Esperanza durante el mismo horario en que la Basílica estaría abierta.

Carta del Hermano Mayor

Querido/a Hermano/a:

Me pongo en contacto contigo deseando, antes que nada, que tanto tú como tu familia estéis bien. Por que sea así pido todos los días en mis oraciones a Nuestros Sagrados Titulares.

Dicho esto, te escribo para darte en nombre de la Junta de Gobierno de tu Hermandad las gracias por el comportamiento ejemplar que vienes demostrando en estos difíciles momentos asumiendo con responsabilidad y madurez las decisiones que hemos tenido que tomar con respecto al cierre de la Basílica y la celebración de los cultos a puerta cerrada.

Como Hermano Mayor, me siento orgulloso de todos nuestros hermanos, que han afrontado una situación de máxima gravedad con espíritu esperanzado, mostrando su condición de cristianos maduros que celebrarán la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor con la profundidad de siempre a pesar de que no podamos realizar nuestra Estación de Penitencia en la madrugada del Viernes Santo.

Esta circunstancia adversa, que evidentemente nos apena a todos, hace que reafirmemos con más fuerza aún que somos más que una cofradía, somos una Hermandad, que seguirá teniendo actividad durante el resto del año y continuará desarrollando sus fines esenciales, que son el culto, la formación y la caridad.

La preocupación de este Hermano Mayor y de su Junta de Gobierno es, en todo momento, seguir cumpliendo con estos fines esenciales de nuestra Hermandad. Para hacerlo, hemos establecido las medidas de seguridad y prevención sanitarias que marcan las autoridades, protegiendo al personal que trabaja en la Hermandad y garantizando unos servicios mínimos que hagan compatible la actividad de la corporación y la protección de la salud.

En cuanto al culto, desde el primer momento tuvimos claro que no se interrumpiría y, para ello, organizamos las transmisiones en streaming del Septenario en honor a la Santísima Virgen de la Esperanza. Emisiones que continuarán desde este mismo martes con la celebración de una misa diaria a puerta cerrada, a las 20:00 horas, en la que nuestros Hermanos y devotos podrán participar vía streaming, además de posibilitarles la cercanía espiritual con la Santísima Virgen a través de una señal permanente en directo desde el interior de la Basílica coincidiendo con el horario habitual del templo.

Acabo de mencionar el Septenario, y me permitirás dar las gracias al Rector y Director Espiritual de la Hermandad, N. H. D. Antonio J. Mellet, por su actitud de servicio desde el primer momento para que los cultos puedan celebrarse a pesar del confinamiento. Gracias, don Antonio; que el Señor y la Virgen premien su entrega.

Gracias también a los Oficiales de la Junta de Gobierno, que han hecho el esfuerzo de turnarse durante el Septenario para representar a todos nuestros hermanos durante este culto de Reglas. Que Dios os lo premie, compañeros de Junta.

Y gracias, como no, a ti, a todos los Hermanos, que habéis participado en el culto del Septenario desde vuestras casas, demostrando que la solemnidad cultual es posible aún en estas condiciones de confinamiento. Este Hermano Mayor se ha conmovido hasta lo más profundo de su ser al sentir que todos los macarenos estábamos en comunión cada tarde, a pesar de estar alejados físicamente, convocados por la Santísima Virgen para participar en el banquete del Señor. Gracias de corazón, la Hermandad de la Macarena es tan grande porque sus Hermanos la hacen grande.

Otra de las preocupaciones de la Junta de Gobierno en estas circunstancias son las personas y familias que lo están pasando peor.

Hablo no solo de las afectadas por el COVID-19 sino también de aquellas que ya estaban necesitadas antes de la pandemia, y que serán las más duramente golpeadas por las consecuencias económicas y laborales de esta crisis.

Nuestra Asistencia Social trabaja ahora en seguir asistiendo a estas familias necesitadas, muchas de las cuales carecen de los bienes básicos para afrontar un confinamiento de al menos un mes; trabajamos –garantizando la seguridad de ellos y de nuestros voluntarios– para seguir atendiendo a los Hermanos de edad avanzada que viven solos y que no pueden obtener sus medicinas ni productos alimenticios; y seguimos sufragando los gastos básicos de suministros para que las personas lleven una vida digna. En estos días entregaremos más de cinco toneladas de alimentos a más de 100 familias del barrio, cuyo único sostén es nuestra Hermandad. Y es que la necesidad y la pobreza no entienden de confinamientos ni de cuarentenas.

Gracias a los Hermanos que están colaborando como voluntarios en estas tareas asistenciales: sois el rostro de la misericordia de Dios cada vez que lleváis una bolsa de comida o entregáis las medicinas a nuestros mayores que viven solos.

Aprovecho esta ocasión para reiterarte como Hermano Mayor lo necesario que es que los Hermanos –aquellos que puedan– se hagan suscriptores de la Asistencia Social según sus posibilidades económicas. Debemos estar preparados para paliar los estragos que provocará en las familias más necesitadas del barrio la crisis una vez superemos la pandemia, con el más que posible incremento del número de personas beneficiarias.

En los próximos días pondremos en marcha actuaciones que nos permitan seguir cumpliendo con el tercer fin de nuestra Hermandad, la formación. Organizaremos algunas acciones destinadas a la formación no presencial de nuestros Hermanos de las que te iremos informando puntualmente. Especial atención prestaremos a los más pequeños de nuestra Hermandad con alguna actividad dirigida a ellos.

Hermano, estoy convencido de que todo problema puede convertirse en una oportunidad. Es más que una convicción, es una obligación de todos los macarenos, que tenemos a la Santísima Virgen de la Esperanza como luz que nos alumbra aun cuando las tinieblas nos envuelven. Transformemos este tiempo de angustia y zozobra en una ocasión para la esperanza: tenemos la oportunidad de profundizar en lo espiritual durante la próxima Semana Santa, un tiempo litúrgico para que los macarenos reflexionemos de otra manera sobre la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor; y, sobre todo, para que pongamos en práctica el amor al prójimo asumiendo nuestra responsabilidad como cristianos y ciudadanos.

Debemos tomar conciencia de nuestro papel activo en la superación de esta crisis inaudita; saber que ser cristianos pasa por cuidar al prójimo, y eso se consigue en estos momentos cumpliendo las indicaciones de las autoridades sanitarias y con gestos tan simples como llamar a tus familiares y amigos para hablar con ellos, evitar quejarnos por nimiedades y valorar lo que de verdad es valioso.

Hermanos, dediquemos tiempo a nosotros mismos en este confinamiento, aprovechemos cada minuto en enriquecernos intelectual y espiritualmente para ser aún mejores personas en todos los ámbitos de nuestras vidas.

Como te dije al comienzo de la carta, me siento orgulloso de ti y de todos mis Hermanos porque estáis demostrando que un macareno, antes que macareno, es un cristiano y un ciudadano comprometido, que prioriza aquello que es importante en estos momentos: la salud y la vida. Gracias por dar este testimonio que engrandece aún más a nuestra Hermandad.

Te invito a ser intensos en el amor, en la oración y en la celebración litúrgica de este tiempo, y, sobre todo, a penetrar en el misterio de la Resurrección del Señor, fuente de alegría perpetua para los cristianos. Nosotros, los macarenos, a esa fuente de alegría inagotable y fundada en la Resurrección del Señor la llamamos Esperanza Nuestra. Ella nos obliga a no caer en la desesperación ni en la tristeza, a ser –ahora más que nunca– luz en medio de las tinieblas y a no tener miedo. Estoy seguro de que recordaremos esta Semana Santa como la más plena y profunda de nuestras vidas.

Me despido rogándote que te cuides y cuides a los tuyos. Rezo para que el Señor de la Sentencia, Nuestra Señora del Santo Rosario y María Santísima de la Esperanza te protejan siempre y bendigan.

Un abrazo fraterno de tu hermano José Antonio Fernández Cabrero.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies